EXTRACTO N. 4 DE “UNA HABITACIÓN PROPIA” (1929) DE VIRGINIA WOOLF

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Las mujeres no escriben libros sobre los hombres… ¿Cuál podía ser pues el motivo de tan curiosa disparidad?… ¿Por qué atraen las mujeres mucho más el interés de los hombres que los hombres el de las mujeres?… Mirara uno donde mirara, los hombres pensaban sobre las mujeres y sus pensamientos diferían… Parecía una pérdida total de tiempo consultar a todos aquellos caballeros especializados en el estudio de la mujer y de su efecto sobre lo que sea —la política, los niños, los sueldos, la moralidad— por numerosos y entendidos que fueran. Mejor dejar sus libros cerrados… ¿Cómo explicar la cólera de los profesores? ¿Por qué estaban furiosos? Porque cuando me puse a analizar la impresión que me habían dejado aquellos libros, me pareció presente en todos un elemento de acaloramiento. Este acaloramiento tomaba formas muy diversas; se expresaba en sátira, en sentimiento, en curiosidad, en reprobación… Pero era una cólera que se había hecho subterránea y se había mezclado con toda clase de otras emociones. A juzgar por sus extraños efectos, era una cólera disfrazada y compleja, no una cólera simple y declarada. Por algún motivo, todos aquellos libros, pensé pasando revista en la pila que había en el mostrador, no me servían… Habían sido escritos a la luz roja de la emoción, no bajo la luz blanca de la verdad… estaban furiosos. Pero ¿por qué?, me pregunté después de devolver los libros. ¿Por qué?, repetí en pie bajo la columnata, entre las palomas y las canoas prehistóricas. ¿Por qué están furiosos?…